Cómo avanzan las manifestaciones en Ohio tras la muerte de George Floyd

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Protest5
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Continúan las protestas tras la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía en la ciudad de Minneapolis. En todo Ohio se ha hecho eco de este reclamo de justicia y reivindicación por parte, principalmente, de la comunidad afroamericana, que a la fecha ha escalado no solo en territorio norteamericano.

Se encuentran manifestaciones con el lema Black Lives Matter, expresión que nació en el 2013 como un hashtag de rechazo a los abusos policiales en contra de la comunidad negra norteamericana y que en la actualidad comprende un movimiento político internacional, en las principales ciudades europeas, dentro de las que se cuentan Berlín, Londres y Copenhague.

En Columbus, la capital del estado, las protestas acusaron su cariz más polémico, aunque esto marque la tendencia de las actuales jornadas en las principales ciudades de Ohio, no solo por la intervención de la fuerza pública en una manifestación en la mañana del sábado 30 de mayo en la que de hecho fueron rociados con gas pimientas la Representante Demócrata y afroamericana Joyce Beatty, el Comisionado del Condado de Franklin Kevin Boyce y el miembro del Concejo de la Ciudad Shannon Hardin, sino por las palabras mismas del alcalde Andrew Ginther.

En ellas alude a la necesidad de la libertad de expresión y a la rotunda validez de las manifestaciones, aunque, no obstante, reprocha con vehemencia de lo que él acusa son desmanes vandálicos, que impiden que haya una diferencia concreta entre aquellos que “Protestan por el cambio y el fin del racismo y quienes solo tienen caos y destrucción en la mente”. Estas palabras fueron pronunciadas por el mandatario en la misma fecha de los incidentes en que resultaron agredidos los ya mencionados funcionarios públicos. 

De acuerdo con lo que manifiestan Ginther, con respecto a la ciudad de Columbus, y el mandatario de Cincinnati, el alcalde John Cranley, ambas ciudades presentan a la fecha un saldo de 100 y 50 locales, respectivamente, entre privados y públicos, con daños considerables en sus estructuras físicas. Por esto, y como en la gran mayoría del estado, se mantiene el toque de queda que impera en la ciudad desde el momento mismo de inicio de las manifestaciones, miércoles 27 de mayo. Incluso, el llamado del Gobernador Mike DeWine a la guardia nacional se hizo inminente, como bien reportó The Associated Press,en su publicación del mismo sábado 30.

En Beavercreek, ciudad en la que los desmanes no han sido tan considerables, ocurrió en la tarde del lunes 1 de junio, un acto que muchos califican tanto de simbólico como necesario para tratar de empezar a construir la vuelta de tuerca a la situación: un grupo de policías se arrodilló en medio del centro comercial Fairfield Commons, como muestra enfática de su apoyo a la causa, lo que fue recibido de la mejor manera por los protestantes allí reunidos.

Los manifestantes vitorearon la acción como un logro en la serie de metas propuestas, dado que todo ocurrió luego de que en la mañana los mismos uniformados atendieran a la manifestación con el uso de gas lacrimógeno. Está claro que el método empleado en la tarde rindió mejores frutos para todos.

De igual modo, en la ciudad de Dayton, es la fuerza pública la que expresa el deseo íntegro de reconciliación. Así, en cabeza de su jefe, Richard Biehl, expresaron su sincero respeto por las protestas y todo aquello que representan. No obstante, dejó en claro la mañana del lunes al Dayton Daily News que mantendrían el toque de queda, y que, como demuestran los 50 arrestos por desmanes en las jornadas anteriores, mantendrían la consigna de ley y orden.

El uniformado afirmó que reconoce e incluso admira en la gran mayoría de manifestantes pacíficos lo que él considera es una demostración de que “Uno puede reunirse en una protesta legal y aun así de forma efectiva comunicar sus preocupaciones y abogacía en favor de la justicia social”.

Las protestas de seguro continuarán en las próximas jornadas, como respuesta de las comunidades minoritarias que acusan ser víctimas de una violencia sistemática y cíclica, no obstante, el cariz que tomen las acciones que implique cada evento depende en gran parte de todos los agentes sociales involucrados, es decir, no solo los propios manifestantes.

Es por esto que se esperan, aunque en medio de la férrea defensa de la ley y el orden por parte de la fuerza pública, como en las últimas horas del lunes afirmó el presidente Trump, junto con medidas que incluyen un toque de queda general a partir de las 10.00 p.m. en todo el territorio nacional, nuevas muestras de solidaridad y respeto tanto de los líderes políticos como de las fuerzas públicas y militares ante la causa de reivindicación y exigencia de derechos sociales imprescindibles, para que así, como ocurrió en las pasadas jornadas en Beavercreek y Dayton, se logré considerar una urgente reconciliación social.