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lunes, diciembre 5, 2022

Cómo procurar una buena salud en medio del confinamiento

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Con la aparición del Covid-19 y su ingente propagación por todas las latitudes hasta alcanzar la categoría de pandemia, se han acogido medidas médicas y sociales radicales que sin duda han modificado nuestra cotidianidad.

Entre estas destaca el aislamiento preventivo, que ha puesto en pausa muchas de las actividades diarias, y no solo en lo que a la interacción social refiere, de igual modo las caminatas, rutinas de ejercicio al aire libre, en gimnasios y demás escenarios deportivos se vieron cancelados.

Sucede de forma similar con la alimentación: al estar más tiempo y consumir alimentos en casa, de acuerdo con las modificaciones y restricciones en las políticas que supeditan a los establecimientos del sector alimenticio, la ingesta de un mayor número de calorías, alimentos y bebidas poco beneficiosos, sumados al sedentarismo, son una posibilidad que podría provocar serias complicaciones en la salud de las personas.

Antes este panorama, ¿cuáles son los hábitos que se deben procurar en orden de mantener un estado de salud óptimo?

Una dieta saludable en medio del confinamiento

La importancia de una adecuada alimentación se intensifica de acuerdo con las exigencias físicas y psicológicas que la pandemia supone. El consumo de antioxidantes, vitaminas A y E para aumentar las defensas presente en distintas frutas y verduras compone la mayor recomendación a estas alturas.

En virtud de esta necesidad, la OMS desarrolló a mediados de junio una “Guía de Alimentación en Cuarentena”. Allí se hace hincapié en primer lugar en atender solo a lo estrictamente necesario, a evitar los excesos, a pesar de lo que la ansiedad y el estrés puedan sugerir.

Alimentos frescos y cocina propia

Inclinarse por las frutas y verduras a la hora de las compras, como ya se comentó, debe ser una obligación. Entre los demás beneficios de esta elección se enumeran la posibilidad de ser congelados sin perder su valor nutricional, por lo que al valor de la economía se le suma el del ahorro de tiempo.

El cocinar en casa disminuye la ingesta de productos enlatados a la vez que previene gastos innecesarios.

Limitar el consumo de sal, aceite y grasas

Si parte del problema radica en la ingesta de grasas, los alimentos hervidos o a la plancha pueden ser la solución. De acuerdo con la OMS, del total de la ingesta calórica, las grasas no pueden sobrepasar el 30%.

Una disminución en la cantidad de sal empleada iría muy en sintonía con lo anterior. Para esto es necesario vitar los alimentos enlatados con altos contenidos de este mineral.

El consumo de fibra

La fibra, aparte de generar un efecto de saciedad, aporta una serie de beneficios al funcionamiento del sistema gastrointestinal que hacen de su presencia en la dieta un paso significativo en la mantención de una buena salud.

La fibra está presente en frutas y verduras (en mayor cantidad en las versiones crudas que pasadas por cocción), semillas, salvado, alimentos de corte integral, legumbres, entre otros.

Estar hidratado y evitar el alcohol

La OMS es clara al reafirmar que la hidratación suficiente proviene del agua y que no hay bebida que remplace sus propiedades. Mucho menos el alcohol, que junto con un elevado porcentaje calórico, en medio del confinamiento, podría devenir en una dependencia para nada saludable.

En Estados Unidos, el consumo de alcohol, según recientes estudios realizados por la compañía Nielsen Research, se ha incrementado en un 55% en relación con las cifras del año anterior. Entre los motivos no se cuenta solo la diversión: un 20% del incremento lo representa la nueva población desempleada a raíz de la influencia del Covid-19 en el panorama económico nacional.

Las consecuencias a nivel físico y psicológico de esta situación pueden ser lamentables. Por esto se insta a la población en general a evitar el consumo indiscriminado del alcohol.

Ejercicio como medida para combatir el estrés

Frente a las dificultades emocionales que el confinamiento y la alteración de las rutinas y hábitos comunes pueden generar, la actividad física representa una alternativa significativa para afrontar los cambios de la mejor manera.

La OMS advierte que la ausencia de rutinas de ejercicio en el diario vivir sumada al consumo de tabaco o alcohol se corresponde con un elevado riesgo de padecer posibles complicaciones mortales a nivel global.

La recomendación sugiere un promedio de 150 minutos semanales de actividad física. Esto en virtud de mejorar u optimizar los niveles cardiorrespiratorios, así como de reducir el riesgo de sufrir hipertensión, o alguna otra enfermedad de tipo cerebrovascular (EVC), entre otros padecimientos.

Los ejercicios pueden ir desde sencillamente levantarse, hacer pausas activas y activar la circulación, hasta realizar rutinas más elaboradas que involucren el movimiento coordinado, el desplazamiento o el levantamiento de objetos de peso. Todo consiste en conocer de qué se es capaz y administrar de la mejor manera los recursos. Mantenerse hidratado mientras se realiza cada sesión de ejercicio es fundamental.

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