Dayton y WSU celebran el Óscar de Hannah Beachler

424
P4.16
P4.16

La edición número 91 de los premios Óscar dejó un mensaje transformador en la industria cinematográfica: estamos frente a una ruptura de tradiciones. Una gala más diversa, más multicultural y más politizada rompió con los estándares regulares de los renombrados galardones del séptimo arte.

Y una de estas rupturas de tradiciones tiene que ver con la representación de poblaciones minoritarias y marginadas en la premiación general. Hablamos, principalmente, del protagonismo de figuras afroamericanas, antes infrarrepresentadas en la cultura élite con la que se asocia a los galardonados.

Black Panther materializó esta sensación en diversas dimensiones. Fuertemente aclamada, la película pertenece al universo de Marvel, pero orbita en un sistema muy distante del usual. Aquí, el héroe se llama T’Challa, y es rey de Wakanda, reino africano. Simbólicamente, la película es un intento por enaltecer la cultura afroamericana del país.

Pero más allá del increíble proyecto creativo, hay un hecho que inspira esta composición, y responde al nombre de Hannah Beachler, ganadora a la estatuilla del Óscar en la categoría de Diseño de Producción y antigua estudiante de Univeristy of Cincinnati (UC) y Wright State University (WSU).

Beachler hizo doble historia: fue la primera mujer afroamericana en ser nominada a la categoría y la primera en ganarlo. Su reacción condensó el hito:

“Estoy aquí de pie, más fuerte de lo que era ayer [..] Doy esta fuerza a todos los que vienen después. Para que sigan adelante y no se rindan nunca, y cuando piensen que es imposible, recuerden el consejo que me dio una mujer muy sabia: ‘hice lo mejor que pude, y lo mejor que pude es lo suficiente”.

Su vida temprana inició en Centerville. Hizo estudios en cine en las universidades de Cincinnati y Dayton para luego unirse, en 2013, al director de Black Panther, Ryan Coogler, en una producción llamada Fruitvale Station. Pero Beachler empezó a granjearse un nombre después de sus trabajos en Creed (2015), Miles Ahead (2015), Moonlight (2016) y el proyecto visual de Beyonce, Lemonade (2016).

De cuando en cuando, la diseñadora regresa a Dayton a dar charlas en WSU, recordando sus inicios y fomentando el cine en la ciudad.

“El diseño de producción es la base de todo lo demás: es la arquitectura, la paleta de colores y todo lo que hay en la atmósfera. Soy la primera contratada después del director y la primera en el trabajo después del director. Trabajo con productores, cinematógrafos, diseñadores de vestuario y efectos visuales”, dijo en una conferencia en el departamento de artes de WSU.

Ciertamente, su posición, frecuentemente disminuida por el desempeño de otras figuras como el director, es el núcleo ambiental de las creaciones cinematográficas. En Black Panther, por ejemplo, viajó en distintas ocasiones hasta África para investigar la atmosfera de los lugares que podrían tener relación con la puesta en escena de la película.

Su posición amerita una meticulosidad excepcional, ya que es la encargada del set de grabación, de la decoración y ambientación de las escenas. Un mueble, una cierta gama de colores o, por el contrario, la ausencia de estos -elementos que juegan con la perspectiva de los espectadores-, codifican la naturaleza visual de la escenificación.

Y por su talento, Beachler fue justamente homenajeada. Su vida pasada, hecha pública por ella como una forma de brindar consejo, involucró drogas e inseguridad personal. Madre soltera, esta creativa no ha hecho nada más que lo mejor que pudo.