El arte que habla a través de Tina DeAlderete

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Pies ágiles revolotean a un ritmo harmónico sobre las tablas de un teatro; luego sobre los adoquines de una plaza concurrida; a veces sobre el aire, a veces sobre la superficie. Quien la conoce encontraría dificultades para indicar en dónde se encuentra. Ecléctica, activa, aventurera —sobre todo eclética—, así se describe a sí misma Tina DeAlderete.

Y no sería exagerado llamarla polímata. A lo largo de su carrera, esta artista ha incorporado a su catálogo experiencia en las danzas, el teatro y la música. Actualmente, su nombre es asociado con autoridad a los ritmos latinos en Cincinnati, especialmente la salsa y la bachata (en eventos como el Cincy-Cinco de 2019 o el tradicional Salsa on the Square en el downtown). 

Sin embargo, su rol como artista no para ahí. Educadora y promotora de las artes, se trata de una personalidad apasionada por su vocación, que encontró florecimiento desde la niñez y que todavía no parece llegar a un pico.

Esta ha sido la Tina que la comunidad de Cincinnati ha tenido oportunidad de presenciar en su desenvoltura. ¿Por qué no conocer el microcosmos de tan loable servidora?

Mirando atrás, da por sentado que su pasión nació con ella. Desde pequeña, nos comenta, la danza dominaba su deseo: “Era todo lo que quería hacer”. Ni siquiera algunas actividades alternativas la desviaron de su indómita vocación durante la adolescencia. A los 17 consiguió entrar a las mejores escuelas para nutrir su formación preprofesional:

“Era muy tarde para empezar el entrenamiento técnico pero realmente era mi deseo, así que empecé a tomar dos o tres clases al día, además de los ensayos y el horario de la escuela secundaria a tiempo completo hacia mi primer año en la universidad”.

A los 20 las cosechas comenzaban a asomar frutos. Fue contratada en su primera compañía de danza profesional, en donde pasó algunos años recorriendo el país en medio de tours y presentaciones interestatales. Hacia esta misma época comenzó otra de sus pasiones: la enseñanza. Primero fueron clases universitarias en danza y coreografía, y luego se movió a enseñar en compañías en el área metropolitana de Cincinnati, una región a la que se refiere con cariño:

“¡Cincinnati tiene tanto que ofrecer! Es una ciudad que tiene una sensación muy ‘hogareña’. Ha sido genial ver cuánto ha crecido y sigue creciendo en los últimos años”.

Al teatro incursionó luego de tomarse un descanso de este aquelarre inicial. Audicionando para la clásica obra de West Side Story, conoció el mundo de los musicales de teatro, a los que se dedicó en el ensoñador New York y fuera. Así, otras puertas se abrieron una tras otra: primero el canto y luego la actuación, también el modelaje. “Eventualmente recibí ofertas para trabajo vocal y enseñanza intensiva viajando por todas partes para diferentes presentaciones”, rememora Tina de esta etapa.

Tina se ha desempeñado como cantante, bailarina, actriz y modelo. Fotografía: Cortesía.

Subsecuentemente se incorporó a la banda Tropicoso, lo que la llevó a participar del proyecto de Salsa on the Square, ya reconocido en Cincinnati; otras iniciativas vieron su marca en el proceso. Luego, en 2015, esta alma inquieta fue llamada a Chicago, en donde se entrenó en ritmos de danza latinos. De Cincinnati a Chicago y viceversa versó su experiencia por estos años. Se relacionó con algunas compañías de salsa y hip-hop hasta que empezó a dirigir una compañía de bachata que la llevó a actuar en ambientes tan diversos como cruceros, las Vegas, congresos, fuera y dentro del estado junto a su equipo.

Ahora mismo lanzó sus anclas nuevamente en Ohio “todavía bailando, cantando, actuando un poco, enseñando, organizando, dirigiendo el escenario, haciendo lluvia de ideas y trabajos de imprenta aquí y allá tanto como este año lo ha permitido”.

“Ha sido todo menos una línea recta desde donde empecé hasta donde estoy ahora. Lo que comenzó como una intensa pasión por la danza y la música y el deseo de pasar mi vida haciéndolo me ha conducido a personas, lugares y experiencias que nunca podría haber imaginado”.

Sobre su ‘herencia latina’, Tina tiene mucho que decir. Todavía más, a este periodista le resulta su historia una expresión de la cultura estadounidense en su término real. Tina nació en Albuquerque, New Mexico, estado que limita con Texas y con México. Haciendo un recuento sobre sus raíces, nos devolvemos hasta la etapa de la colonización europea después de 1492. Una intersección de culturas y asentamientos nativos se disputaban el terreno: España, México, los nacientes Estados Unidos y las tribus indoamericanas.

“Cuando la frontera se trasladó en el siglo XIX a donde sabemos que está ahora, la gente que se estableció allí nunca se fue, pero nuestro patriotismo se había definido de nuevo. No cruzamos la frontera o inmigramos a los Estados Unidos, la frontera nos cruzó a nosotros [habitantes del asentamiento].

“Cuando la gente me pregunta de dónde vengo y les explico esto, la respuesta que obtengo es: ‘Entonces, ¿eres mexicana?’ Por la línea de sangre, supongo que eso es cierto. Culturalmente hablando, es difícil identificarse como estrictamente mexicano, ya que este pequeño grupo de hispanos tiene su propia distinción en nuestra comida, nuestra música, nuestro lenguaje y otros aspectos culturales que son específicos de esa área”.

Como representativa de una cultura amalgamada, fruto de un encuentro histórico, de una confluencia de experiencias, esta biografía particular también da cuenta de un fenómeno común en la composición demográfica y sociológica del país. Esta dificultad de definirse culturalmente es propia del problema que deriva de absolutizar el origen en un plano nacional. El resultado de una cultura rica y explosiva en manifestaciones artísticas como las que tienen lugar en Estados Unidos es fruto, precisamente, de una forma compleja de multiculturalismo ausente en otros hemisferios.

Así, sobre su opinión en relación con la contribución de la cultura latina en el país, Tina es enfática en ubicarla como un ‘activo gigante’ para la sociedad estadounidense: “Creo que todavía es subreconocida y mucho más presente en la cultura americana de lo que la gente imagina. También creo que es importante para el futuro desarrollo de nuestro país y estoy entusiasmada de ver más representación nuestra en líderes, influencers, medios de comunicación y la población general”.

Y es que, con el clima que reina sobre la atmósfera política en este momento particular de la historia, el arte, al parecer de Tina, es una salida y a la vez un medio para transmitir un mensaje de unidad, carente en medio de la polarización y la política tribal de la actualidad.

Su teoría de la estética es elocuente en demostrar como el arte “puede ser usado como activismo, para resaltar problemas sociales, injusticias, para fundamentar perspectivas y sugerir soluciones alternativas a los problemas sociopolíticos que vemos”.

Por otro lado, esta misma energía movilizadora del arte “también puede ser un medio de expresar cosas que sentimos que no podemos decir o que estamos diciendo y sentimos que no son escuchadas o entendidas, lo cual es también una cuestión importante a la que recurrir en tiempos en los que ese es un fenómeno común”.

Pero, de entre todo, la artista destaca cómo su vocación tiene una naturaleza unificadora. Unificadora, principalmente, de la experiencia en el mundo, como una universalidad de la experiencia en la biografía de tan diversos grupos humanos.

Otra misión del arte, con más razón en nuestra situación global en el contexto de una pandemia, es el ofrecer salidas, a modo de un escape, de un “un alivio y un refugio seguro para nosotros.

“Cuando el mundo se volvió tenebroso y oscuro, o simplemente nos alteramos demasiado para ver las noticias, o necesitamos un descanso de los eventos políticos de nuestro país… todos nos volvemos hacia el arte. Vemos shows de televisión, leemos libros, ponemos música… hacemos artesanías, creamos, decoramos y aunque no se registrará en ningún libro de historia, es una parte muy importante de lo que estamos pasando en la actualidad”.

A Tina se le ha contemplado en varios escenarios. La pandemia ha suspendido temporalmente, como a la mayoría de los artistas en el mundo, sus performances regulares. Enseñando de manera virtual, o creando junto a otros en su misma situación, así como participando de piezas teatrales o danza en línea es como ocupa su tiempo en el presente.

Finalmente, Tina DeAlderete ofrece un mensaje de inspiración para quienes, como ella, les impulsa una pasión por el crear y el exhibir arte, por servir como portavoces del arte, que a veces habla a través de seres individuales:

“Sólo tú conoces tu potencial y lo que puedes hacer. Nadie más puede decirte lo que puedes hacer o ponerte limitaciones a lo que es posible para ti. Es posible que escuches ‘No’ mil veces, que tengas que apurarte mucho, que haya momentos en que las cosas se sientan inciertas y aterradoras, que haya momentos en que no puedas encontrar una forma de hacer las cosas y tengas que hacer una por ti mismo. A veces todas las probabilidades estarán en tu contra, la gente puede dudar de ti y a veces la duda que experimentes será tuya pero sigue adelante, sigue trabajando, sigue intentándolo cuantas veces sea necesario hasta que llegues a donde quieres estar. Puedes hacerlo. Todo es posible para un corazón dispuesto”.