El sistema de salud actual pende de un hilo

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El ímpetu del escenario político actual corre a una velocidad vertiginosa. Trump, libre de todo yugo, tiene rienda suelta para preocuparse por sus asuntos gubernamentales. Los demócratas, por su parte, tiene la mira puesta en el candidato que competirá con el actual presidente en 2020.

Ahora, el gobierno se fija en el Obamacare y su posible derogación, una promesa de campaña de Trump que, hasta el momento, no había sido considerada de nuevo. El Obamacare, la llamada Ley de Asistencia Asequible, fue una reforma integral del gobierno Obama al sistema de salud.

La columna vertebral de la reforma consistió en obligar a los ciudadanos a contratar un seguro y sancionar a quien no lo haga. También prohíbe a las aseguradores negar cobertura o inflar los precios de los medicamentos a enfermos de gravedad, así como subvencionar a las familias (de acuerdo con la renta o primas) de manera que les sea más fácil contratar un seguro.

El objetivo del Obamacare fue garantizar la sanidad universal en el país, y uno de los logros más elocuentes del programa fue que, en Estados Unidos, una de las pocas potencias con costos astronómicos en salud, decenas de millones de habitantes pudieron tener un seguro básico.

Este el sistema que actualmente rige en el país, el mismo por el cual, según una encuesta reciente, el 50% de la población muestra apoyo y un 39% muestra rechazo.

Hace poco, el Departamento de Justicia solicitó a la Corte de Apelaciones del 5° Circuito que derogue ultimadamente el Obamacare, en sintonía con la posición de Reed O’Connor, juez de Texas, que declaró en diciembre pasado la inconstitucionalidad del sistema, basándose en que el plan de recorte de impuestos de Trump hace ilegal el sistema.

“Obamacare es un desastre. Es demasiado caro. Estamos haciendo planes… Y si el Tribunal Supremo dictamina que lo tumba, tendremos un plan mucho mejor”, declaró el presidente.

Esta será el segundo intento del gobierno por suprimir el Obamacare. El primero fue por la vía del Congreso, pero, en esa ocasión, el voto salvador de John McCain, el 28 de julio de 2018, arrebató los planes del presidente.