Familias inmigrantes detenidas por ICE continúan en riesgo de deportación inminente

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El pedido para que padres y madres de más de un centenar de menores de edad detenidos en la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) sean liberados junto con sus hijos fue dirigido recientemente al presidente Donald Trump por parte de decenas de legisladores.

Los padres afrontan una compleja coyuntura, si bien sus hijos cuentan con el espaldarazo legal, ellos enfrentan una suerte de carrera contra reloj frente al riesgo de ser deportados antes del 17 de julio, plazo máximo para la liberación de los menores, según la orden de un juez militar. 

Activistas defensores de los inmigrantes han intensificado sus llamados y manifestaciones en las más recientes jornadas. El ímpetu proviene de la orden misma de la Jueza Federal Dolly Gee, quien, tras reconocer la rápida propagación del Covid-19 por los centros de detención, decidió la liberación de los menores.

La directora de los servicios a familias de detención de la organización Raíces, Andre Meza, mencionó en un foro sobre el complejo escenario que viven estas familias. Mencionó que el temor mayor “Es que ICE podría tratar de acelerar los procedimientos en las próximas dos semanas y trate de deportar a todos o al mayor número posible de personas en lugar de liberarlos juntos (con sus hijos)”.

“Porque si los deportan, (ICE) no tiene que explicar por qué todavía están detenidos”, argumentó la abogada Meza.

Los padres de estos menores se mantienen en vilo desde que la orden de la juez Gee fue emitida, dado que en esta no se precisa disposición sobre ellos. La medida responde en sí al acuerdo Flores, en que se impide que un menor inmigrante permanezca encarcelado por un periodo considerable de tiempo.

“Desafortunadamente, como todos sabemos, la jueza no puede hacer que liberen a los padres (…). Sin embargo, la jueza señaló que ICE puede liberar las familias juntas porque tiene la discreción para hacerlo”, recalcó Meza.

El Covid-19, un riesgo mayor para los inmigrantes indocumentados

El Covid-19 supone un riesgo muy grande para estas familias inmigrantes. Ante la posibilidad de la deportación se debe sumar el hecho de que serían conducidos a países que no disponen de medidas para atender casos de contagio.

De hecho, los mismos deportados significarían un riesgo para los endebles sistemas de control de sus países de origen.

“Están expuestos a regresar a países que, debido a muchas acciones de los Estados Unidos, no están equipados para recibir personas que tienen coronavirus”, dijo Meza, de acuerdo con informe de la Agencia EFE.

En datos recopilados el pasado miércoles 1 de julio, se han realizado 10.513 pruebas a migrantes detenidos. Se encontraron 2.742 casos positivos. Se estima que 23.429 personas se encuentran bajo custodia de la ICE.

Actualmente, 752 inmigrantes bajo custodia de las autoridades de inmigración están aislados o en tratamiento por coronavirus. En el centro de detención para familias en el condado de Karnes, en Texas, por ejemplo, las autoridades federales reportan a 11 personas enfermas con el virus.

Además, cuatro empleados en el centro de Dilley (también en Texas), que alberga a familias inmigrantes, han dado positivo de COVID-19.

“El riesgo de COVID-19 para los menores y sus familias bajo custodia del ICE continúa creciendo”, alertó Andrea Sheridan Odin, una monitora independiente.

“La ausencia de un cumplimiento consistente con el uso recomendado de máscaras por parte del personal y de los requisitos de distanciamiento en las áreas comunes de comidas elevan el riesgo de que el virus una vez introducido en la instalación no sea contenido”, añadió la monitora a EFE.

En Florida, la jueza Marcia Cooke ordenó el pasado 6 de junio que se cumpliera con la dotación de máscaras para los inmigrantes detenidos y el personal, como también con las pautas de distanciamiento social, y presentar informes semanales sobre el asunto.

En la orden afirmó que “ICE deberá cumplir inmediatamente con las pautas de CDC proporcionando a los demandantes con acceso ilimitado a jabón de manos, desinfectante y toallas desechables”.

“Los detenidos informan que el distanciamiento social sigue siendo imposible, la educación sobre el uso y la importancia de las máscaras es inconsistente, las transferencias se llevan a cabo al azar y la cuarentena se lleva a cabo de una manera que aumenta sustancialmente el riesgo de propagación del contagio”.

Este fue parte de los testimonios que recogió la jueza en virtud de ofrecer su dictamen.