Frente a frente y de pantalla a pantalla

Varios espacios sociales han migrado a la interacción virtual, y este hecho no pasará por alto en la constitución mental de las personas; enfrentamos varios retos para comprender la magnitud de los cambios causados por la pandemia.

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Son numerosos, sino totales, los cambios en el modo de conducirnos con los demás que la pandemia ha promovido. El distanciamiento físico fue uno de estos primeros fenómenos: la deliberación mental que implica pensar para nuestros adentros si saludar a alguien de la mano o improvisar un gesto astuto y a la vez incómodo, si acercarnos a la distancia usual o mantener una separación considerable.

Ahora que la mayoría de los distritos escolares en el país anuncian el retorno a clases de manera virtual, los niños y adolescentes experimentarán por primera vez la ausencia total de la interacción cotidiana, física, corporal y directa de la socialización.

Este hecho no es de menor importancia, si consideramos que las primeras etapas de crecimiento tienen una importante y sustancia influencia en la constitución posterior y definitiva de las personas. Este parece ser un consenso consolidado en la comunidad científica.

Los jóvenes de la generación más próxima nacieron con tecnologías especificas para la interacción virtual, empezando por las redes sociales. Estas formas de interacción hacen parte del diario vivir, pero de ninguna manera reemplazan la interacción física. Y es importante enfatizar su importancia.

El aislamiento social que hemos experimentado de manera conjunta la mayoría de la humanidad no pasará por alto en los registros históricos, pero mucho menos en nuestra forma de pensar y representar el mundo y la realidad.

Es importante entonces reconocer la magnitud de la situación, y repensar de qué manera, en la experiencia inmediata, estos cambios tienen lugar y afectan nuestra percepción y comportamiento.

Una vez la carrera por la vacuna esté resuelta y los ganadores sean agasajados por el mundo, la ‘nueva’ normalidad estará en el centro del debate. ¿Cómo habitaremos un mundo pos-covid? Siguiendo con las primeras impresiones, será menester avistar que la interacción humano-humano debe estar a la orden de la conversación. La línea de lo falso y lo verdadero, de la imagen representada y el objeto real, es difusa en la interacción virtual. En la interacción directa, los gestos, los tonos y demás aparatos de comunicación alimentan nuestro intelecto de valiosa y nutritiva información, esencial para la actividad social.

La normalización de los conductos de integración virtuales, aunque no necesariamente un problema, sí implica cambios sustanciales para nuestra forma de percibir el mundo y experimentarlo. Todavía es muy pronto para opinar afirmativamente sobre aquel mundo pos-covid al que nos referimos, pero nuestras especulaciones deben dar cuenta de las preocupaciones que ahora, como sociedad, enfrentamos colectivamente.