La Casa Blanca y el Congreso se declaran la guerra

Cuando ya casi se cumple un mes desde el anuncio formal del impeachment a Donald Trump, él mismo ha dejado claro que no contribuirá con la investigación, por considerarla política antes que legal, mientras pone obstáculos al curso del proceso.

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La Casa Blanca, que contiene la Presidencia y la Administración, se debate en un duelo por la legitimidad contra el Congreso de los Estados Unidos en el marco del recién anunciado proceso de impeachment, o investigación contra la investidura del presidente, al considerarse unfit, incapaz para presidir el país.

De hecho, en una carta dirigida a los miembros demócratas de la Cámara de Representantes, el consejero de la Casa Blanca, Pat A. Cipollone, criticó los esfuerzos del impeachment, llamándolo incluso ilegitimo. Anunció, además, que la Administración no colaborará con la causa antes de que la Cámara no vote formalmente para abrir la investigación.

Y, así, otra jornada abrió en negativo para el Congreso cuando quiso interrogar a Rick Dearborn, Rob Porter y Corey Lewandowski, implicados en la investigación como testigos de las actuaciones del presidente. La Casa Blanca influyó para que los dos primeros testigos no se presentaran, y limitó el discurso de Lewandowski, como más tarde afirmaría al decir “La Casa Blanca me ha ordenado que no revele el tema de ninguna discusión”.

Si bien el Presidente no está en condiciones de condicionar el desempeño de los testigos con respecto a la indagatoria, la frase de Lewandowski podrá ser interpretada en el futuro como una manifestación de la obstrucción a la justicia.

Por lo demás, las tensiones en Washington siguen cruzando la línea límite. Donald Trump, personalmente, ha volcado a conductas aún más defensivas, presionando en su discurso a la normalización de sus actos. Así, y como se evidenció desde la semana pasada, cuando el Presidente pidió abiertamente a Ucrania y a China que investigaran a su rival político en las elecciones de 2020, Joe Biden, la situación actual no tiene precedentes.

La mayoría apoya el impeachment

De acuerdo con una encuesta de Washington Post-Schar School, la mayoría de los votantes estadounidenses están de acuerdo con la decisión de los demócratas de la Cámara por emprender un impeachment contra el presidente.

Poco más de la mitad de los adultos consultados llegaron a estar de acuerdo con que la Cámara recomendará al presidente ser removido de su cargo.

Teniendo en cuenta los resultados de la anterior encuesta (llevada a cabo por la misma entidad) el giro es significativo. El 37% de los consultados estuvieron de acuerdo en ese entonces con iniciar un proceso de impeachment, en contraposición al 41% de personas que estuvieron en desacuerdo.

Ahora, la cifra es de 58% a favor del impeachment contra 38% en contra. Entre los adultos, el 49% responde que las acciones contra el presidente deben ir más lejos, llamando por su remoción del cargo.

Los tentáculos se expanden

Desde el punto de vista de Trump, el estado de la situación sobrepasa su control. El presidente no está en la facultad de poner un freno a los avances investigativos de los demócratas en la Cámara de Representantes.

La investigación comienza a crear emergencias entre los miembros de su gabinete, antiguos y actuales, quienes han dado un paso al frente y, ante la negativa de la Casa Blanca, contribuir a la investigación.

Este es el caso de Marie Yovanovitch, tres veces embajadora de Estados Unidos ante Ucrania. Marie fue destituida en mayo de este año, y los medios de comunicación de derecha se encargaron de presentarla como desleal; ahora, se presenta a las indagatorias del Congreso a voluntad, en contravía del bloqueo emitido por la Casa Blanca: Mike Pompeo, secretario de estado, ordenó a los oficiales administrativos no colaborar con el proceso.

Otra herida más sensitiva corre por cuenta de su abogado personal, Rudy Giuliani, que ahora es objeto de investigaciones federales en Manhattan. Tan oscuro es el destino de Giuliani que Trump se cuestionó el fin de semana sobre si aún seguía siendo su abogado.

El entramado de Giuliani comenzó cuando dos ciudadanos americanos nacidos en Rusia intentaron huir del país. Ambos estaban asociados al abogado del presidente, y ambos eran sospechosos de violaciones financieras en campaña. El New York Times reportó que el abogado está siendo investigado por sus actos en Ucrania.