La mano derecha de Trump se pone en su contra en el Congreso

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Las últimas comparecencias del abogado personal y mano derecha del presidente de Estados Unidos, Michael Cohen, cambian de sobremanera el lente por el cual se miraba la relación entre estos dos.

Cohen, que ahora pagará una pena de tres años por evasión fiscal, fraude en la financiación de campaña y mentir al Congreso, apunta a Trump como el mandadero de sus delitos.

Y todo ocurre en un momento muy turbio para el presidente, que espera atentamente el descubrir de cartas del fiscal especial Robert Mueller en su revelación del reporte sobre la investigación de la trama rusa, o el Rusiagate.

Porque se sabe que prontamente las pesquisas de Mueller sobre la influencia del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos serán finalmente concluidas. Lo que no se conoce con certeza es si el reporte será publicado a la sociedad civil, un hecho que preocupa grandemente al presidente.

Cohen, por su parte, ha dicho que no puede asegurar nada sobre la relación de Trump con los rusos, pero dijo que tiene “sus sospechas”. Él, que trabajo mano a mano con el presidente desde que tenía cuarenta años y le apoyó en Trump Organization, muerde la mano que le alimentó y declaró al Congreso que su perfil coincide con el de un jefe de la mafia.

Entre otras cosas, declaró bajo juramento que el presidente le pidió pagar grandes sumas de dinero a dos mujeres, Stormy Daniels y la exmodelo de Playboy Karen McDougal, para comprar su silenció en un caso de asuntos extramaritales.

Cuenta en su relato al Congreso que en muchas ocasiones amenazó a quien se interpusiera en el camino de Trump, y afirmó tener “más de cien” grabaciones que sustentan su versión.

“No soy un hombre perfecto, he hecho cosas de las que no estoy orgulloso y viviré con las consecuencias el resto de mi vida”, concluyó Cohen.