La permanencia o eliminación del DACA será definida pronto por la Corte Suprema

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Sigue una semana crucial para el estatus del DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals, Acción Diferida para los Llegados en la Infancia en español). A partir del 12 de noviembre, la Corte Suprema de Estados Unidos comenzará su proceso de deliberación en relación con la permanencia o derogación definitiva del programa.

Es decir, en las manos del Supremo está decidir si los más de 800.000 jóvenes inmigrantes que consiguieron beneficiarse de los servicios del Estado a través del programa creado durante la Administración Obama podrán completar sus estudios —dado que la mayoría de los beneficiarios son adolescentes y adultos jóvenes en formación académica— y obtener, entre otras cosas, un estado migratorio definitivo.

DACA entro en ejecución el 15 de junio de 2012. En ese entonces, unos 2.5 millones de niños menores de 16 años se encontraron en la situación de ser traídos al país por sus padres inmigrantes. De estos, solo 1.2 millones resultaron elegibles, y cerca de 800.000 aplicaron satisfactoriamente al programa.

A partir del 12 de noviembre, la máxima instancia judicial del país comenzará a compilar argumentos para formalizar una resolución final, una de las más esperadas por los colectivos inmigrantes del país y, por supuesto, para los directos afectados, quienes se encuentran en vilo mientras se decide su situación.

Hay que recordar que la política permitió a cientos de miles de hijos de familias indocumentadas (llamados comúnmente Dreamers, Soñadores) pudieran permanecer en el país y evitaran la deportación, también permitió que estos jóvenes trabajaran de forma legal en el país, obtuvieran una licencia de conducción y un número de Seguridad Social. La Administración Trump derogó temporalmente el beneficio el 16 de junio de 2017, provocando un debate legal en los medios, sociedad y las instituciones y organizaciones migratorias.

El programa ha recibido vistos buenos por la Universidad de Harvard en una reciente investigación. Según la universidad, DACA “ha dado a sus beneficiarios y a sus familias un gran impulso, y han logrado una importante movilidad social”, una conclusión evidente dada la oportunidad educativa a la que los Dreamers han accedido. La movilidad social referida afectó no solo a estos jóvenes, sino a sus familias inmediatas.

Los Dreamers han logrado también convertirse en un grupo de resistencia y activismo político por los derechos de la población inmigrante. Pero también han recibido ataques de gravedad, y el mayor de ellos fue asestado con la decisión de derogación del actual presidente. En ese sentido, por ejemplo, Harvard señaló que “la naturaleza temporal y parcial del programa deja muchos problemas sin resolver, y ha creado algunos nuevos dilemas”.  

En la actualidad, aproximadamente 650.000 Dreamers se mantienen en el programa. Los demás han abandonado sus beneficios por diferentes razones.

La Corte Suprema deliberará en torno a algunas cuestiones básicas con respecto al acto de derogación comandado por el presidente, que se quedó corto e invalidado gracias a una serie de ordenes federales promovidas por despachos y representantes legales pro-inmigración. La cuestión más importante que revisará la Corte tiene que ver con la legitimidad del presidente por derogar el programa en el marco de la Administrative Procedure Act. La Corte indagará si esta derogación no se llevó a cabo de una manera “arbitraria y caprichosa”, como han señalado varios defensores del programa.

El principal argumento de los opositores al programa está relacionado con la legalidad del mismo. En efecto, los opositores claman que se trata de un beneficio anticonstitucional. Por otro lado, afirman que la decisión de derogación cae completamente en el espacio de decisión del presidente, y, en consecuencia, la Corte no está en posición de revisar el caso.