La provocante propuesta de Trump para trasladar a los inmigrantes

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Recientemente se supo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sopesó la opción de recolocar a los inmigrantes que solicitaron asilo dentro del país en las comúnmente llamadas “ciudades santuario”.

“Debido al hecho de que los demócratas no quieren cambiar nuestras tan peligrosas leyes de inmigración, estamos, en efecto, como se ha informado, considerando en serio ubicar a inmigrantes indocumentados solo en las ciudades santuario […] La izquierda radical siempre parece tener una política de fronteras abiertas y brazos abiertos, ¡así que seguro que esto les hace muy felices!”, dijo el Presidente en Twitter.

Naturalmente, la propuesta fue abandonada por los organismos de control. Con una problemática en curso, el Presidente busca alternativas para solventar la crisis de los centros de control fronterizos, que no cuentan con los recursos suficientes para procesar las solicitudes de los inmigrantes.

La dinámica del sistema migratorio en Estados Unidos está colapsando. El modus operandi de los inmigrantes dista mucho de compararse con el esquema antiguo. La era del gobierno actual está enmarcado por un perfil muy diferente al de hace apenas unos años, cuando quienes cruzaban la frontera lo hacían solos, evadiendo ser interceptados por algún agente en el proceso.

En la actualidad, quienes migran son un núcleo familiar completo, generalmente acompañados de niños. Cruzan la frontera esperando ser sorprendidos por una patrulla, a la que se entregan pasivamente para ser llevados a los centros de inmigración. Allí solicitan asilo y, en el proceso de su solicitud, son libres de permanecer en el país siempre y cuando informen a las autoridades de su paradero. Debido a la dificultad de estos centros para procesar las solicitudes -por la cantidad de peticiones que deben estudiar a diario-, los inmigrantes pueden permanecer dentro del país sin un estatus definido por largo tiempo.

El Servicio de Inmigración dejó en claro que la propuesta de Trump tuvo que ser rechazada por motivos presupuestarios y de imagen. “Fue solamente una propuesta que se hizo y se rechazó, lo cual zanjó cualquier debate posterior”, se escribió en un comunicado de la Casa Blanca.

La propuesta fallida tenía un blanco: los mandatarios demócratas de las “ciudades santuario”, distribuidos en California, Florida y la ciudad de New York.

Libby Schaaf, alcaldesa de Oakland, criticó el uso político de Trump con respecto de la población inmigrante. El alcalde de Los Angeles, Erick Garcetti, declaró que los inmigrantes “son personas, no peones”. Por su parte Sam Liccardo, alcalde de San José, no atacó la propuesta, mas dio la bienvenida a los inmigrantes y Bill de Blasio, alcalde de New York, afirmó que su ciudad “siempre será la ciudad definitiva de los inmigrantes: las amenazas vacías del presidente no lo cambiarán”.

Buscando reformar su política migratoria nuevamente, el Presidente agilizó la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, quien fue por mucho tiempo fiel a las iniciativas gubernamentales. Con la suspensión de la ayuda exterior a El Salvador, Guatemala y Honduras -bajo la insistencia de que estos países “envían” criminales a Estados Unidos-, Trump reafirma su posición de cero inmigración, cerrando todo canal de diálogo con los países afectados.

Así las cosas, desde el gobierno se apunta a desincentivar a los inmigrantes de solicitar asilo dentro del país, medida que podría invertir la balanza y acrecentar los cruces ilegales.