Marzo, una reflexión sobre el reconocimiento de los derechos femeninos

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El mes de marzo ha sido consignado en algunas partes del mundo occidental como un mes destinado al reconocimiento de la mujer en la historia y su papel en el progreso de la sociedad. El Día Internacional de la Mujer se celebra cada 8 de marzo, y múltiples protestas, eventos y acontecimientos empapan la jornada de significado.

Hay que decir que este reconocimiento se dio en medio de un importante conflicto social por los derechos de las mujeres que, no en todo momento, fue dialogo y solidaridad. Y que los resultados que hoy en día pueden parecer cotidianos, hace apenas unas cuantas décadas eran impensables.

Y, conforme avanza el tiempo, la figura femenina se ha ido dotando de una importancia política, tanto así que colectividades que en el pasado hubiesen rechazado el ímpetu de este movimiento, ahora acogen por fuerza de obligación el valor político que una mujer carga como representante de la sociedad civil.

Todo esto nos lleva a repensarnos una evolución social que se ha ido gestando con solidez desde, al menos, el siglo XIX. Es apenas en la contemporaneidad cuando los antiguos tabús, las obsoletas formas de represión y exclusión que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia van perdiendo vigencia.

El proceso histórico

El reconocimiento de las mujeres en la historia es un fenómeno casi nuevo. En Estados Unidos, el mes dedicado a la mujer, marzo, carga consigo el nombre de Women’s History Month. El reconocimiento se oficializó estatalmente hasta 1987 por representación de Ronald Reagan.

Antes de esto, el caldero ya estaba hirviendo. El 8 de marzo de 1857 pasó a escribirse en los libros de historia cuando un grupo de trabajadoras de confección de New York organizó protestas alrededor de la ciudad para exigir mejores condiciones de trabajo y salarios. Las manifestaciones se vieron marcadas por violentas represiones policiales.

El grupo tuvo que esperar largos años para asestar su respuesta. En 1911 se conformó uno de los primeros sindicatos femeninos en el país. Desde aquí surgió primeramente el Día Internacional de la Mujer, que fue celebrado el 19 de marzo. Más adelante la fecha se cambiaría para la actual, es decir, el 8 de marzo. 

Pero no fue hasta que las escuelas de Sonoma County, en California, comenzaron a usar el termino March Women’s History Month para referirse a una serie de eventos que tendría como objetivo examinar asuntos relacionados con la historia de los derechos femeninos y la contribución de las mujeres a la historia del país. Esto fue en 1978. Nombres como el de Gerda Lerner sobresalen en este periodo, pues su papel fue importante para fomentar la discusión académica sobre el asuntos a través de conferencias y producción de ensayos.

En 1980, Jimmy Carter promulgó una proclamación presidencial para declarar la semana del 8 de marzo como National Women’s History Week. “Con demasiada frecuencia las mujeres no fueron atendidas y a veces sus contribuciones pasaron desapercibidas. Pero los logros, el liderazgo, el valor, la fuerza y el amor de las mujeres que construyeron Estados Unidos fueron tan vitales como los de los hombres cuyos nombres conocemos tan bien, dijo el entonces presidente”.

La actualidad

El 8 de marzo es un día de protestas mundiales. El descontento social es manifestación de transformación, como lo fueron las protestas sindicales y obreras o las de afroamericanos e indígenas. Lo que vemos ahora precisamente es un cambio en nuestra estructura social, y esta transformación está tocando el núcleo de nuestro sistema.

Siendo 2019, 127 mujeres tienen un puesto en el Congreso de Estados Unidos. El Senado está conformado en un 25% por mujeres, y la Cámara de Representantes en un 23.4%. El liderazgo de una bancada mayoritaria está presidido por una mujer. Y también las hay entre los candidatos a las elecciones presidenciales de 2020.

Tenemos una representación estatal más diversa y, por lo tanto, más capaz, más inclusiva, más globalizante. Muchas de estas mujeres están modificando los modismos tradicionales y la forma de ejercer el poder. De estas personas han salido propuestas valiosísimas para la democracia estadounidenses.

Más mujeres jóvenes se han adherido a este movimiento, buscando la representación -que la justicia histórica les valida-, el reconocimiento.

En marzo debemos agradecer la labor de un par, viendo la sociedad como un organismo vivo, en donde órganos tan opuestos entre sí constituyen el milagro de la vida. Quizá la sociedad no vaya a ser la misma, quizá tengamos que percibir cambios abruptos, pero estos cambios garantizan nuestra convivencia como humanidad.