México y Estados Unidos: el tono político no impide la mayor alianza comercial entre vecinos

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A pesar de constantes subidas de tono y frecuentes acusaciones, unas más graves que otras, y otras más ofensivas que unas, México y Estados Unidos consolidan una autentica alianza estratégica en el campo económico que permanece oculta entre tantas diferencias desde lo político.

Así lo han demostrado los indicadores comerciales entre ambas naciones, que advierten una relación mutuamente satisfactoria en los dos primeros meses de 2019, muy en contracorriente de lo que se creería en medio de las tensiones fronterizas.

Lo cierto es que México ha tenido que resistir los efectos de un vecino temperamental, quien ha recurrido, en ya varias ocasiones, a cerrar la frontera -lo cual provocaría una enorme catástrofe económica para ambas partes-. Otra amenaza latente es la aplicación de impuestos a ciertas mercancías de origen mexicano, como la imposición de aranceles al acero y aluminio que Donald Trump implementó en el 2018.

No obstante, la media marcha con la que funciona el sistema migratorio estadounidense ha afectado fuertemente el intercambio comercial. Las instituciones aduaneras a cargo de la entrada y salida de mercancía han ralentizado sus operaciones, al mismo tiempo que el número de peticiones de asilo suben en la frontera, y el gobierno estadounidense tiene que redistribuir grupos de agentes a una y otra función.

De acuerdo con los datos de enero y febrero de este año, el mayor socio comercial de Estados Unidos es México, sobrepasando incluso a China, quien ostentaba ese puesto en el pasado. Las cifras del intercambio de mercancía refuerzan este hecho, más aún cuando, según el Departamento de Comercio, las exportaciones e importaciones entre ambos países dejaron un saldo a favor de $97.400 millones.

“Detener el flujo de mercancías y el tránsito de personas es un detrimento para nuestras economías y para la competitividad de la región”, dijo la secretaría de Exteriores del gobierno mexicano.

Esto se debe principalmente a dos causas. En primer lugar, a la disminución del 13.5% del tráfico de mercancías provenientes de China, en línea con la política proteccionista de Trump. El gigante asiático sumó $90.300 millones en su pacto comercial con Estados Unidos. En segundo lugar, México incrementó sus exportaciones hacia Estados Unidos gracias al intercambio comercial que tuvo lugar desde la industria automotriz.

Pero queda a la espera, por sobre todo, los acuerdos comerciales vigentes alcanzados en el marco del T-MEC, a puertas de ser debatido en los Congresos de Canadá, Estados Unidos y México.