Para cuando nuestro planeta se quede corto

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La mayor tendencia global mientras se escribe este texto es el cambio climático. Termino simbólicamente nuevo, por cuanto se ha cargado de significaciones políticas y sociales. Solo que ahora no es solamente un banderín de ciertos partidos y colectivos, ahora es cuando la gran pesadilla de generaciones pasadas comienza a escribir sus estragos para las generaciones futuras.

Y son precisamente los más jóvenes quienes lideran este movimiento internacional, que recorre las ciudades más influyentes del mundo, desde Londres hasta Estocolmo, pasando por Berlín y Los Ángeles.

“Dado que nuestros dirigentes se comportan como niños, tendremos que asumir la responsabilidad que deberían haber asumido hace mucho tiempo”, dijo Greta Thunberg, de 16 años, en una conferencia frente a representantes de 200 países en la ONU. Actualmente está nominada a los Premios Nobel de la Paz.

Greta es la cara que este movimiento ha tomado prestada para materializar el empoderamiento de una generación más consciente, que teme ver sus planes futuros aplazados por las incoherencias de los que están en el poder. La constatación de este miedo se manifiestas en las protestas generalizadas que se organizan en todo el mundo, como las del pasado viernes, 15 de marzo. 1.695 poblaciones en más de 105 naciones se congregaron en torno a esta preocupación común.

Compuestos derivados del plástico se han hallado en locaciones tan inhóspitas para el ser humano, como en la Fosa de las Marianas, un cuerpo marino de 200 kilómetros de profundidad, prácticamente inexplorado por el ser humano, en donde se han encontrado muestras de peces con residuos de plástico. La producción del hombre ha abarcado seres y entidades que él mismo, directamente, no conoce. Transformamos el mundo sin siquiera haberlo descubierto en su totalidad.

Otras complicaciones derivadas del cambio climático suceden ante nuestros ojos y causan las peores consecuencias para el ser humano mismo: las crisis alimenticias de Etiopia y Haití, que, agravadas por sequias cada vez más letales y catástrofes naturales más frecuentes.

“Las personas que viven en los países más pobres del mundo no sólo son las más vulnerables al cambio climático, sino que también son las menos preparadas para hacer frente a sus crecientes efectos. Los medios de comunicación no deben hacer la vista gorda ante tales crisis y el papel del cambio climático”, mencionó Sven Harmeling, importante figura de Care International con respecto a esta problemática.

Lo que ahora debemos replantearnos es el medio de producción que nuestra civilización ha empeñado a cambio de la extracción de los recursos naturales disponibles, finitos y extinguibles. La demanda sobrepasará la oferta de recursos, eso es un hecho. Las modalidades de extracción de recursos es causa del 80% de toda la emisión de carbono mundial. Por otra parte, se ha conocido que la temperatura en la Antártida incrementará entre 3 y 5 grados centígrados en los próximos años, aun si todas las naciones de adhirieran a los Acuerdos de Paris.

Estas cuestiones solicitan resoluciones drásticas, es decir, un cambio absoluto en nuestras acostumbradas formas de vida cotidiana. Y esta decisión debe ser tomada pronto, partiendo desde la fe de nuestra existencia como especie en el futuro. No podemos esperar a que el planeta, por fin, se quede corto.