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sábado, diciembre 3, 2022

Una pequeña acción de nuestra parte

La última semana ha visto un incremento crucial en el número de contagios diarios a lo largo del país. Varios estados se juegan, en días, meses de trabajo mancomunado de aislamiento y suspensión de actividades económicas. ¿Por qué lanzar por la borda tanto esfuerzo al no seguir las mínimas directrices de salud pública?

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Es una tendencia más o menos común. Algunas grandes ciudades de Europa (Barcelona) o Asia (Tokio), volvieron a abrir sus economías sin un plan de contingencia (a decir, una estrategia de seguimiento de redes de contagio, como en Alemania, Corea del Sur y China), y el resultado se presenta sin compasión: los casos de contagio aumentan, la ocupación de camas especializadas alcanza el pico y, subsecuentemente, la tragedia se repite, pero se trata de una crónica anunciada.

En Estados Unidos, especialmente en la región del Sun Belt, la situación es preocupante. Pero lo es más la reacción de los administradores de estos estados, que, después de reabrir sin ningún plan, poniendo la responsabilidad sobre los dueños de negocios y los ciudadanos individuales, evitaron sacrificar su popularidad entre el electorado. Ahora, el tiro que salió por la culata termina en el mismo dilema: la suspensión de la actividad comercial.

Por otro lado, la politización de las medidas de higiene pública —que no tiene precedente en el resto del mundo, a excepción, claro, de las medidas de aislamiento físico, que vieron protestas incluso en Alemania— imposibilitan una respuesta homogénea y coherente ante el problema. Tampoco ayuda la posición de la Administración federal con respecto a los portavoces de las agencias públicas. Un ejemplo icónico es el tornado de mala prensa dirigido a Anthony Fauci desde la Casa Blanca (llegando al nivel de cinismo de enviar documentos señalando las veces en que el epidemiólogo se equivocó —huelga decir que en todos los casos se tratan de enunciados ambiguos—). Criticar y desafiar al hombre a cargo de la respuesta científica es un disparo a los pies.

Existe una epidemia de desinformación en medio de una epidemia viral. ¿Por qué la asociación a un partido político dictamina que tipo de persona usa tapabocas o sigue las reglas de prevención? El covid-19 afecta de manera indiferente a una persona de uno u otro partido, aún así, existen grupos sociales que encuentran en uno de los virus más letales para la humanidad apenas un mito, o una mentira diseñada. Esto sucede cuando la inteligencia artificial es un hito, o cuando la comunidad científica es capaz de desarrollar vacunas en tiempo récord. El tiempo no avanza igual para todos.

Así como exhorto el gobernador DeWine, es necesario pedir a los habitantes de Ohio que sigan las medidas de prevención, especialmente, que usen tapabocas mientras estén en la calle o en interiores, donde el distanciamientos social es difícil de llevar a cabo. Una acción tan pequeña es elemental para parar el avance del coronavirus en nuestras comunidades. Ir más allá de nuestras opiniones políticas, por el bien del Otro, que necesita más que nunca que nos comportemos en sociedad, en conjunto.

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