¿Una petición de disculpas por los atropellos ocurridos en la Colonia española?

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En síntesis, el contexto es el siguiente: Andrés Manuel López Obrador envió ya hace algunas semanas una carta el Rey de España, Felipe VI, en la que le solicita que pida perdón a México por los todos los hechos ocurridos durante la Conquista española, es decir, hacer más de 500 años.

La carta, hay que decirlo, no es ninguna petición de rutina. Se trata, mejor, del inicio de una contienda diplomática entre España y México. No por ello ha avivado el debate académico internacional, además de político y especulativo -no solo entre las naciones involucradas, sino entre las antiguas colonias españolas americanas y la misma Europa-.

La discusión, para algunos, raya en lo absurdo. Para explicar esta perspectiva, basta solo con remitirnos a “lo obvio”. Han transcurrido ya más de cinco siglos desde el periodo de la Conquista hispánica y otros dos siglos desde las luchas independentistas de Latinoamérica, que lograron gobiernos autónomos y la fundación de estados-naciones americanos. La Corona española monárquica del siglo XVIII y la España democrática del siglo XXI son dos naciones diferentes, quizá, a dos planetas de distancia la una de la otra.

Y entonces pensaríamos que quizá, lo que AMLO intenta hacer, no es procurar un perdón de la España monárquica del siglo XVIII, sino un reconocimiento de la España actual, un mea culpa. Algunos historiadores, como Alfredo Ávila, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, aducen a la formación del joven AMLO y su nacionalismo, el que hoy sea esta la situación.

“La forma en que lo expresó el presidente es reflejo de una educación muy tradicional, empujada por el Estado después de la revolución, que tiene un marcado peso indigenista. Es una deformación de la realidad histórica, una manipulación y un uso político de la historia”, dijo por otra parte Martín Ríos, experto en historia colonial, al El País de Madrid.

Las dinámicas de la Conquista deben estar enmarcadas en el contexto histórico del Descubrimiento de América. La lógica de AMLO, por superposición, opera de la misma forma en que nos resultaría inviable pensar la institución de la Inquisición en el mundo actual: ¿ahorcar a los abortistas? Sencillamente absurdo. Así mismo, la sociedad europea del siglo XV al XVIII y con ella el sistema colonial de la época, es un pasaje, oscuro sí, pero un pasaje y una hoja pasada de la historia de la humanidad.

La propuesta de AMLO no solo es anacrónicamente anti-diplomática. Reaviva el discurso populista europeo contemporáneo, según el cual cada grupo social es una burbuja y los males del mundo están fuera de ella. Las disculpas de España, en caso de concedidas, no serían para el pueblo mexicano, sino para el ideario de AMLO y, aunque un importante motor de movilización política, no produciría más que alejamiento entre ambas naciones.