54.5 F
Cincinnati
miércoles, noviembre 30, 2022

Venezuela y el juego de ajedrez político

Últimos Artículos

Un lector ávido detectaría con rapidez que el uso de la palabra crisis en la discusión sobre la situación de Venezuela implicaría, hasta cierto punto, connotaciones políticas. Este es, al menos, un fuerte argumento de los medios chavistas y del discurso oficial del régimen y sus aliados.

Pero, ¿podemos hablar realmente de crisis? Esta es la mayor causa de ruptura entre los partidarios del gobierno chavista y sus aliados y la oposición nacional e internacional al mandato de Maduro. No hay un dialogo común, y pareciera que, en sus declaraciones, chavistas y oposición hablaran de un país totalmente distinto.

Maduro y el fortín chavista se atienen a una versión de los hechos: no hay crisis, más aún, la situación venezolana es negativamente agravada por la propaganda negra estadounidense y sus deseos de intervención. La entrada de ayuda humanitaria no tiene razón para ellos porque no es necesaria, y es, en cambio, una excusa para derrocar al gobierno y aumentar su poder en el continente. 

A dos planetas de distancia, la oposición al gobierno chavista y a Maduro (tanto nacional como internacional) habla de una crisis, manifestada ciertamente en hechos materiales y expresados en datos demográficos, como el número de venezolanos que han salido del país, la desnutrición, la expectativa de vida, la calidad de vida o indicadores económicos como la inflación y el nivel de pobreza. El número crudo, para el caso venezolano, si atiende a lo que podríamos denominar una crisis.

Otros aspectos, no menos importantes, son los testimonios vivos de la población venezolana y el registro de su diario vivir. Los cientos de miles de personas que cruzan diariamente la frontera colombiana (teniendo en cuenta la circulación que se hace en el ciclo Venezuela-Colombia y no se queda en el país vecino), lo hacen por razones eminentemente esenciales: búsqueda de alimentos, asistencia médica y trabajo.

Todo este complejo panorama ha llevado al mundo entero a fijar el lente en lo que sucederá después. Como en un juego de ajedrez, las fichas se mueven y prontamente se nos muestran dos bandos: las negras y las blancas. Así se alinean actualmente las potencias mundiales, en un agudo juego de competencias geopolíticas.

La Unión Europa, El Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) y Estados Unidos apoyan los esfuerzos de la oposición, el parlamento venezolano y a Juan Guaidó.

Rusia, China, Turquía, Bolivia y Cuba se ladean hacia Maduro y el chavismo. Llaman a los países involucrados, principalmente a Estados Unidos, a abandonar la “intervención”. El mundo se separa en contingentes. La ayuda humanitaria es solo un puente que realmente no hará mucho por la crisis generalizada. La opción más sensata para responder a este capítulo de desorden de poderes es llamar a unas elecciones diplomáticas en el país, y movilizar a la sociedad venezolana hacia el orden civil y la restauración del Estado de derecho y el bienestar social.

Artículos relacionados

La comunidad se despide del Dr. O’dell Owens, un líder de Cincinnati

El pasado miércoles 23 de noviembre, el Dr. O'dell...

Tiendas del pueblo rifan hasta $1,000 en Cincinnati

Con los emocionantes partidos de fútbol de la Copa...